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Cierre de libro

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Hoy 24 de Julio de 2012 hace un poco más de 9 meses que escribí este post dado que era mi último día de clase de Máster.

Lo que no sabía ese 13 de octubre es que el 17 de ese mismo mes empezaría mi andadura científica en uno de los mejores laboratorios. Y no mejores por que publiquen en Science, Nature o Cell (que todo se andará :·P) si no por la calidad de la gente que trabaja, porque gracias a ellos hoy he conseguido cerrar la tapa de un libro, el libro de mi etapa de estudiante de máster. 

Gracias a ellos he aprendido mucho sobre ciencia, sobre como trabajar en un laboratorio y sobre todo como ser una buena científica. A ellos les debo el descubrir que mi pasión es la ciencia y que me quiero dedicar a ello el máximo tiempo que pueda. Así que ahora, junto a ellos, abro otro libro y empiezo a escribir en él: El doctorado. Que no será fácil en los tiempos que corren, pero seguro que esta lleno de alegrías.

Por ello hoy es un día importante. Una fecha a recordar hasta el próximo objetivo: la lectura de la tesis. Y como me gusta ser agradecida, les doy las gracias a toda la gente de mi laboratorio (y fuera de él, aunque también investigando), a todos los profesores del máster, a mis compañeros de máster por supuestísimo, a mis amigos Work in Pairs, a mis amigos y a mis padres y mi familia,  por todo lo que  me han dado, por todo lo que  me han aportado para conseguir acabar esta etapa de mi vida y empezar con otra nueva.

¡Gracias a todos!

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Tres amigos

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Hace unos días escuche una historia muy sencilla pero a la vez con un trasfondo muy importante que me gustaría compartir. La historia en cuestión es la siguiente:

Eran tres amigos que siempre estaban juntos. Un día uno de ellos, el agua, dijo: si algún día me perdéis de vista, buscadme en los bosques verdes y frondosos y allí me encontraréis. El fuego por su parte dijo: si algún día me perdéis de vista buscadme en un lugar donde haya humo y mucho calor y allí me encontraréis. El tercer amigo, la confianza, por su parte dijo: si algún día me perdéis, no me busquéis porque me habréis perdido para siempre.

Cuando la escuche, pensé cuanta razón tiene. Me pareció magnífico cómo en unas simples líneas se podía decir tanto. Cuando confías en alguien y esa persona no es capaz de valorarlo, menosprecia tu confianza o simplemente no confía en ti de la misma manera. Al final esa confianza se pierde y es muy difícil de recuperar, por no decir imposible. Por ello creo que es muy importante saber en quién confiar y sobretodo confiar en uno mismo, porque si se confía en uno mismo se pueden conseguir grandes cosas.