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¡Feliz año 2013!

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Un año más llega a nuestras vidas, 2013, y como cada comienzo de año es una tradición que uno pase revista a lo que ha sido el año anterior. En mi caso no voy a ser una excepción. 2012 en general ha sido un año marcado por la crisis, que suena a tópico en estos días pero es cierto.

En mi caso por suerte he tenido más o menos suerte de poder lograr sobrevivir a ella sin tener a los señores del banco/caja de ahorros detrás mirándome con cara de “págame”. Por lo demás 2012 ha sido un buen año he acabado mi periodo de formación académica para pasar a un  nuevo periodo de formación laboral haciendo lo que más me gusta, investigar. Y a pesar de que la ciencia se está viendo ultrajada por estos gobernantes ineptos e ignorantes que tenemos, creo que podemos llegar a tener algún día una consideración política correcta de la ciencia. Será un camino duro, no lo dudo pero llegará. 2012 también ha sido un año lleno de viajes, cursos, congresos, reuniones,  nuevas amistades, nuevos propósitos… y 2013 es una continuidad de ello y espero que sea así.

También es cierto que 2012 ha tenido sus cosas malas pero no tan importantes la única que quizás me gustaría mejorar es la atención que le he dado al blog. Así que como propósito de 2013 (esto también es muy típico de estas fechas) es hacerle más caso al blog. Para ello he pensado aprovechar que 2013 es el año Español de las Enfermedades Raras y que mi investigación se centra en este tipo de enfermedades para hablar a través de mi blog de ellas. Por ello me gustaría que a finales de 2013 CIBERER, FEDER, ORPHANET y Enfermedad rara fueran palabras familiares y no raras.

Ahora para finalizar este post vuelvo a la finalidad principal del mismo, que no es otra que mandaros mis mejores deseos para este nuevo año que comienza; fuerza para aquellos que lo están pasando mal y perseverancia para los que trabajamos duro día a día.

¡Feliz 2013 a todos!

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Tres amigos

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Hace unos días escuche una historia muy sencilla pero a la vez con un trasfondo muy importante que me gustaría compartir. La historia en cuestión es la siguiente:

Eran tres amigos que siempre estaban juntos. Un día uno de ellos, el agua, dijo: si algún día me perdéis de vista, buscadme en los bosques verdes y frondosos y allí me encontraréis. El fuego por su parte dijo: si algún día me perdéis de vista buscadme en un lugar donde haya humo y mucho calor y allí me encontraréis. El tercer amigo, la confianza, por su parte dijo: si algún día me perdéis, no me busquéis porque me habréis perdido para siempre.

Cuando la escuche, pensé cuanta razón tiene. Me pareció magnífico cómo en unas simples líneas se podía decir tanto. Cuando confías en alguien y esa persona no es capaz de valorarlo, menosprecia tu confianza o simplemente no confía en ti de la misma manera. Al final esa confianza se pierde y es muy difícil de recuperar, por no decir imposible. Por ello creo que es muy importante saber en quién confiar y sobretodo confiar en uno mismo, porque si se confía en uno mismo se pueden conseguir grandes cosas.

Cuando empezó todo

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“[…] Confío en que el libro pueda demostrar que la ciencia rara vez progresa de la forma lógica y directa que imaginan las personas ajenas a ella. Por el contrario, sus pasos hacia delante (y, a veces, hacia atrás) suelen ser sucesos muy humanos en los que las personalidades y las tradiciones culturales desempeñan papeles fundamentales […]”

La doble hélice (James D. Watson)

Con estas palabras comienza James Dewey Watson su libro “La doble hélice” en el que relata su punto de vista sobre el descubrimiento que le llevaría a recibir junto con Francis Crick y Maurice Wilkins el premio Nobel de Fisiología en 1962: El descubrimiento la estructura básica del ADN. Os preguntaréis que tiene que ver este libro conmigo. La respuesta es sencilla, fue mi primer libro de divulgación científica. Era mi primer año de carrera y yo había sido captada para formar parte de un grupo “especial” denominado “Proyecto de Innovación Educativa” (P.I.E para los colegas). Este grupo pretendía aplicar la metodología “Bolonia” de formación continua, es decir, nos hicieron hacer trabajos, reseñas, tutorías en grupo, etc. Dentro de esas actividades (que por supuesto formaban parte de la nota final y por tanto eran “obligatorias”) estaba la de leer un libro, de entre unos cuantos que se proponían, hacer un resumen y una entrevista sobre él con el tutor asignado. De todos los libros dos llamaron mi atención, uno fue éste y el otro fue “El gen escarlata” de Pere Puigdomenech. Mi elección ya denotaba de que pie iba a cojear a la hora de decidir entre los denominados biólogos de bata y biólogos de campo, pero aún así la elección entre uno de estos dos libros me fue sencilla: primero porque al señor Watson ya lo conocía (no personalmente, claro); y segundo porque el tutor al que le correspondía este libro era mi profesora de Bioquímica que admiraba tanto por su magistral forma de dar clase como por el impacto que causo en mi inocente yo de primero de carrera, conocer a un científico que poseía su despacho en el mismo laboratorio donde investigaba y que me además ejercía la docencia. La lectura de este libro fue absorbente, devoré el libro en unos pocos días. En el Watson logra contar de una forma amena, algo que puede ser tan farragoso por el día a día en la investigación. Además lo hace de forma sencilla puesto que yo no era una entendida en el tema, estaba en primero, pero llegué a entender la mayoría de cosas que explicaba (difracciones de rayos X y demás se escapaban de mis conocimientos).

En perspectiva, después del paso de los años y de haber leído algunos libros de divulgación más, he de decir que es mi libro por excelencia recomendando su lectura a todos aquellos científicos o “proyectos de”, así como aquellos que no tengan vínculo con la ciencia pero quieran pasar un buen rato leyendo.

El Final es el Comienzo

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Hoy es 13 de octubre de 2011; hoy hace un año que comenzaron mis clases de Máster y hoy terminan.

Hoy es un día especial porque acaba una etapa de mi vida. Acaba un año maravilloso, donde pocas cosas me han quedado por hacer. De ellas es destacable el haber conocido a un grupo de personas que son  todo corazón y que darían lo que fuera por ayudar, no sólo a mí si no a cualquiera de nosotros que  la necesitara. Esta gente ha estado ahí en los buenos momentos, que han sido muchísimos, y en los malos, que han sido pocos pero que por desgracia los ha habido. Somos una piña. Una piña que comenzará sus andanzas en caminos separados porque hoy acaba nuestro camino juntos. Pero que sé que van a estar ahí y sé que vamos a seguir juntos, al menos unos cuantos de nosotros.

Hoy es un día especial porque acaba una etapa en lo referente a la formación teórica. Hoy sé acaban los libros, los apuntes, los trabajos en grupo, las charlas, las horas de biblioteca, los litros de café para aguantar algunas charlas, los “Sr. Cosín cállese”… pero también se acaban las horas y horas en el Tony’s tomando el sol y jugando a las cartas (ya sea al Truc o mis Costureras), se acaban las cenas todos los jueves en los Montaditos tras salir de clase, se acaba el ir al gimnasio de gratis por las mañanas, … Y aunque los finales no suelen ser buenos este tiene un cierto sabor agridulce. Son tantos los buenos momentos que compensan la tristeza del fin de una etapa, del fin de una experiencia magnífica.

Pero todo final es el comienzo de algo. El comienzo de una nueva etapa donde los libros se verán sustituidos por pipetas, guantes, tubos de ensayo y dolores de cabeza por encontrar una beca que nos permita cobrar por hacer lo que más nos gusta: Investigar.  El comienzo de las cenas los viernes, de cenas post-presentación de trabajos fin de máster, de viajes a congresos, cursos y visitas varias, de meriendas tras salir del laboratorio…

Por ello en este día trascendental en mi vida, quería dedicaros estas palabras en esta nueva experiencia que estoy probando que es escribir en un blog. A aquellos que por circunstancias de la vida no volvamos a vernos simplemente agradeceros vuestro compañerismo, vuestra simpatía y amabilidad. Os deseo toda la suerte del mundo y para cualquier cosa que necesitéis estaré dispuesta a ayudar. Al resto deciros que sois lo mejor de lo mejor. Nuestra amistad es algo grande que difícilmente se olvida por ello no hay palabras para explicar los geniales momentos juntos:

Simplemente gracias por ser como sois

P.D: Aunque este post va dedicado a mis Biopetorris, no me olvido de aquellas personas que ya formaban parte de mi vida antes de empezar el máster y de las que conocía pero pasaron a ser más importantes, ambas han contribuido a que este año fuera increíble e inolvidable. Muchas gracias a todos y espero que os guste este post y los siguientes que vaya publicando.